Estado de ánimo vibrante al pestañeo.
Como una gota salada en medio de tanta tormenta,
que zarandea, pero no mata,
que marea, pero no descompone.
Dicho esto y
considerando la mentira como mejor
forma de interpretación poética,
que la tormenta no descompone suena tan falaz
como decir que el invierno es muy frío, cuando
bien sabemos que puede ser el mismo infierno
si estamos juntos.
Si el problema no es que descomponga,
ni que mate,
que más resurrecciones en los cuentos se habrán visto,
no, el problema es que cuando quieres volver,
puede que sea demasiado tarde,
para ti, que no aguantas mis tormentas,
que consideras los cuentos de niños
y el orgullo cosa de adultos (me incluyo, a veces).
Tú
que no entiendes que Duda, Indecisión y yo
creamos cada esquina del triángulo de Penrose,
y no existe espacio para que entre nadie,
ni para que salga.
Yo
que voy a pasearlas de vez en cuando,
y normalmente te encuentro a ti,
entre tanta gente, siendo maleducado.
No pretenderás que se vayan sin saludarte.
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